8 ene 2012

Mi capullo es más lindo que el tuyo, seguro.

Montevideo, Puertito del buceo, 14:30 horas. Con un poco de miedo me dispuse a bajar a Annie a la playa del puertito. Montevideo en esta época del año parece ser un set de película del far west y no me refiero al asentamiento mormón de Misuri sino al de las bolas de estambre rodando y cowboys que -en este caso- en lugar de caballos ensillan motos yumbo con expansores y radio am/fm incorporada.
Al son mental de “niño que baila le va a robar…” mis temores se efectivizaron: se me acercan 3 adolescentes enfundados con un tramontina a pedirme dinero y el celular que me sobra*. Gracias a mi acto de luminosidad  previa salí campante de la situación dado que lo único que llevaba conmigo eran mis melissas descoloridas en las patas, las llaves de casa y una bolsa plástica de supermercado para los deshechos del perro.

*[NN (empuñando un tramontana de sierrita): La plata? / M (vaciándome los bolsillos): No tengo nada de valor, ni monedas ni billetes. / NN: un celular que te sobre? / M: Mirá! (le muestro la bolsa de plástico) Ni siquiera traigo el mío!]

Lo ocurrido sucedió en la plaza Armenia, a pleno sol y a plena vista de las personas que estaban almorzando –tardíamente- en el restorán allí ubicado. Si me piden una descripción de las caras no las recuerdo, pensé en enviar un tweet a @chorros_uy contando lo sucedido, pero, que iba a decir?  “Tres chicos de gorrito Nike/Adidas con camperas haciendo juego y zapatillas a tono me trataron de asaltar con un tramontina”? Primero: me iba a sentir la más boluda del condado, y, segundo: mi descripción se adecuaba a la mayoría de la población juvenil montevideana que se junta en mi barrio los domingos a la tarde, no me parecía justo.

Una vez ya en la playa y con las patas enterradas en algo parecido al fango  (hipotético en mi cabeza gracias a los cuentos de selva), noto que se me acerca un individuo: El Eric. Con solo 5 años (recién cumplidos) tiene las iniciales P.A tatuadas en la cara externa del antebrazo en honor a la mamá.

E: Qué le tirás pa' que juegue en la agua?
M: Piedras, pelotas, botellas. Lo que tenga a mano en el momento.
E: Cómo se llama?
M: Annie.
E: Sabe nadar?
M: No lo se, le tiene miedo a las olas (a las grandes y a las chiquitas) nunca entró hasta donde no da pié.
E: Y a los barcos les tiene miedo?
M: No te sabría decir nunca se subió en uno. Vos les tenés miedo a los barcos?
E: NAAAAAAAAAAAAA! YO NO LE TENGO MIEDO A NADA, SOY GRANDE YO! 
M: Sos re valiente! Cómo te llamás?
E: Aquel que tá allá (señalando al niño que estaba acompañandolo) ehj el Yoni y yo el Eri.
M: Y eso que tenés en el Brazo, es un tatuaje de verdad? Quién te lo hizo?
E: Es de verdad, es mi madre, Patricia Arrúa. Me lo hizo mi padre.
M:Y no te dolió?
E: NAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! A MI NO ME DUELE NADA! SOY GRANDE YO!
M: Y te lo hizo con máquina?
E: Si, con una máquina que compró en la cárcel, pero ahora se la vendió al Matiah.
M: Mira que bien!
E: Lo conocé vo’ al Matia?
M: No, no, para nada.

El joven Eric y Annie jugaron a la orilla del agua revolcándose en la arena con textura de fango hasta que se aburrieron mutuamente.

Lo gracioso e irónico de todo (o no) es que ayer viajé a un balneario en la costa este a hacer fotos familiares para el hermano de un amigo. Mientras tomaba las fotos sentí algo húmedo y frío en mi tobillo. Lo primero que se cruzó por mi cabeza fue: ALERTA! Tenés una babosa trepando por el pié!, pero no, resultó ser que una de las niñas estaba mojando mi tatuaje con su dedito frío y arrugado -producto de haber estado chapoteando toda la tarde en una piscina inflable- de manera hipnótica, con actitud perseverante, ultra esforzada en borrarlo, todo su  empeño estaba puesto ahí, en sacar esa mancha de mi tobillo.

Las realidades paralelas existirán siempre y no necesariamente porque existan hipótesis físicas como la de Everett. De todos modos, siempre es bueno conocer las dos -o más- caras de la realidad.


Mer


[Me hubiese encantado sacarle una foto al nuevo amigo de Annie, El Eri, pero ya sabemos que hubiese pasado si hubiese llevado la cámara conmigo ese día].